¡Artaud!


Franquear el discurso, tajearlo, despedazarlo, hacerlo moco, hacerlo moco y mirar, asistir: allí, allí, allí nace un día, cualquier día, ¡Artaud!, y nuestro tedio, mi tedio, también eso, nace, nació un día, ¿cuándo?, no lo sé, pero está, lo siento, nos hemos reducido, achicado, replegado, pero ha sido necesario esperar, esperar mucho, mucho para esto, en eso, sí, mucho tiempo: porque uno para qué, ¡para qué!, qué es, y cómo, ahora, ¡ya muerto!, yo, me morí, podrido estoy, yo, eso digo: al fin la muerte, sí, la muerte me ha llevado, ¡al fin!, ¡al fin me fui!, la muerte, entonces digo ahora: ¡Artaud!, entrar en él, o ser entrado por él: plif, a la una, a la dos: se dio, se da, propiciar el me chupa todo un huevo, el destartalo, la alegría, vaciar, vaciar, vaciar, desmantelar la putísima feria, sus poderes, cortar y bajar, cortar y bajar, cavando hasta la raíz, hundirse en el barro, volver al origen y entrever, entreviendo ya, quedate ahí, no te muevas, relojeá: ¡Artaud!, sí, en el horizonte, un punto, allá está ¡Artaud!, autorizando: que todo es permitido, ¡Artaud!, qué esgrima furiosa la de ¡Artaud!, desquiciado ¡Artaud!, ardiendo en preguntas, suspendido de la vida, ¡que me caigo y no!, ¡Artaud!, ¡Artaud!, su palabra desdoblada, ¡Artaud!, sus rabiosos balbuceos, encumbradísimo, loco, ¡Artaud!, y su trabajo, ¡qué trabajo!, para qué: penetrante antitrabajo el de ¡Artaud!, agudo, ojo agudo, agudísimo, en primer lugar, mirá, ¡mirá qué ojo!, qué diagnóstico, y bueno, y nosotros, ¿qué?, basura, nada, al lado de ¡Artaud!, nada: eso, por supuesto, nada, nada, somos así, nada de nada, caca: y evitamos, mil veces, el derrumbe, caernos, somos corchos-pensantes, en las antípodas de ¡Artaud!, en el fondo, para qué, te digo: odiamos escuchar, eso, no queremos, no, él, en cambio, ¡Artaud! nos daba: ¡¡¡tomá!!!, ¡¡¡tomá!!!, ¡¡¡tomá!!!, decía ¡Artaud!, ¡¡¡tomá!!!, para que tengas, ¡generoso!, él, ¡Artaud!, nos ha enseñado mucho, ¡muchísimo!, el corte, el filo, por atrás, por adelante, etcétera: ¡esto es vil imitación!, ya sé, ya sé, ¡Artaud! otra cosa, otra cosa: porque las palabras, sí, las palabras se me hinchan, engordan de pus, ¡de filosofía!, y entonces me desguazan, me desguazan, ay, palabras, viven en mí, vivían, ¡porque muerto estoy!, y armo, entonces, provectos recorridos: escribo miserablemente, cobardemente, porque soy, claro, así, se ve con esto, ¡un filósofo!: prolegómenos, metodologías, argumentos, ¡es lo mío!, ¡mirá la adecuación!, y ¡Artaud!, del otro lado, lejísimo, ¡nada que ver!, allá, ¡Artaud!, ahí va: cavó y cavó, como un peludo, no cedió, vio el horror, vio todo: un cuerpo que sufre, en privado, atiborrado de mentiras, eso y la palabra muerta, dando muerte, ¡solo!, ¡Artaud!, juntó todo, hizo un bollito, y así, con el sentido, y así, el tipo, zácate: a la mierda con todo, donde estaba esto pongo esto otro: entenderme cada vez menos, cada vez menos: el teatro de mi expresión, lo doy, lo ofrezco: soy aquel que conoce los pliegues de la pérdida, dijo ¡Artaud!, fermentos de inquietudes supieron trabajarlo al pobre ¡Artaud!, y yo les dije, les salí al cruce: nada de obra hay en ¡Artaud!, eh, nada de poesía, ¡ignorantes!, nada de nada, una zona liberada, listo, nada más, y el cuerpo era, claro, todo en él: en ¡Artaud!, voltear, eso, todo, todo, de un solo golpe, y otro, bueno, un planazo, sí, ¡paf!, ¡paf!, ¡paf!, ¡la inspiración!, ¿de qué inspiración me hablan?, se preguntaba ¡Artaud!, ¡la economía asfixiante de las musas!, ¡métanse a las musas en el culo!, ¡yo soy la inspiración!, ¡yo!, ¡Artaud!, la haute culture: cagada y meada por ¡Artaud!, grande ¡Artaud!, capo ¡Artaud!, clap, clap, restituir el peligro, convocarlo: la voz que no se agacha, que sigue y sigue y sigue y sigue, ¡en hermoso desvarío!, ¡Artaud!, lanzado siempre de cabeza: pérdidas y más pérdidas, arruinado, hundido, deshecho, ¡Artaud!, ¡el menos poeta de todos los poetas!, ¡Artaud!, y qué decimos, qué digo, no lo sé, no sé, me pierdo: se me cae todo, imito, calculo, soy abyecto: palabras que no tengo, porque hablo, sí, hablo, repito, ¡Artaud!, ¡¡¡¿adónde voy?!!!, ¡Artaud!, ¡ayuda!, copio: estoy solo, eso, hablo, hablo, hablo, creer tocar y no, no toco, no toco nada, un pomo, escucho, sí, algo, poquísimo: ¡esperen que me aclaro!, un segundo, ¡Artaud!, pero ojo: ningún ejemplo, ¡Artaud! no es guía, no conduce, no sirve, simplemente: basta de poemas, de buril, ¡de cárcel!, el cubilete agujereado, ni azar ni dados, nada, ya nada más, otra cosa: sólo preguntando, sólo preguntando, ¡Artaud!, incontrolado: el lenguaje mora en mí, dijo ¡Artaud!, ¡matándome!, porque el tema, oh, sí, el tema, me olvidaba: de eso que se ocupen los esclavos: no paremos, no paremos, la verdad y el hombre libre, difícil sostenerse, todo en contra, ¡Artaud!, ¿qué más decir?, proliferar en el paisaje y ver qué pasa, qué sale, qué digo, alumbrar el silencio, y ahí estamos un segundo, ¡apenas un segundo!, nada más, y volvemos a ¡Artaud!, ¡de vuelta en el lenguaje!, pero ellos no quieren saber nada, dijo ¡Artaud!, mi trabajo, ¡mi obra!, mis dulces excrementos, se los regalo: acá tienen, alimentándose y luego vomitando, y quedarse ahí, después, mosca, poner el cuerpo y escuchar, extraviado en el vacío, ¡cada vez más limpio!, cada vez más ¡Artaud!, ¡Artaud! retuerce, aprieta, suelta, aprieta, suelta, etcétera, hace gimnasia ¡Artaud!: el pelotudísimo intelecto hediendo en el delirio, ¡muerto!, ¡Artaud! y sus libritos incendiarios, y yo que entré en el baile, me jugué, ahora que estoy muerto, ¡podrido!, ¡al menos una vez!, ¡cobarde!, ¡con mis filosofemas!, ¡una vida!, ¡toda!, me mata ese recuerdo, en otras palabras: estar en la época devasta, me devastó, me hizo mierda, mejor entonces: pedir perdón, olvidar la inteligencia, escupir, simple, humildemente: incisiones, tajos, chac, chac, ¡Artaud!, de esa manera, en pie de guerra, a pedradas contra los faroles de Occidente, estaba vivo, ¡estaba ahí!, ¡Artaud!, de cuerpo presente, se lo morfaron crudo, a ¡Artaud!, ¡Artaud!, el horror de la cultura, del arte, ¡ay!, mierda y más mierda, sí, ¡operaciones!, ¡acá!, ¡allá!, ¡y allá también!, el lenguaje que me da y me da y me da, ¡me descompone!, merecido me lo tengo, sí, ¡culpable soy!, sí, yo, yo, y allá lejos ¡Artaud!, siempre ¡Artaud!, el premio que recibió por sus visiones: orate, loquero, medicina, electrodos, su gramática virgen e impoluta, imposible tolerarla, los comentaristas sin trabajo, ¡fuera bicho!, ¡a tomar por ano!, disparando contra el mundo, ¡Artaud!, eviscerándose, ¡sí!, solo, hacia dentro, cada vez más adentro, sin pedirle nada a nadie, ¡Artaud!: soy el hijo y el papá, dijo, ¡al mismo tiempo!, la ley de la casa, del hogar, de la familia, el horror: la archiescena, odio eso, dijo, colisiones de objetos busco, en cambio: el silencio y los gritos, los gritos y el silencio, ¡la lengua en un mal funcionamiento!, temblores, anomalías, torsiones, disloques: ¡Artaud!, imposible ¡Artaud!, plantado en el centro del enigma de la carne, ¡Artaud!, magistralmente usted, señor ¡Artaud!